miércoles, 21 de junio de 2017

LOS CUARTOS GRADOS PROMETEN


Hoy fue un día muy especial: los chicos y chicas de 4ºA y B prometieron a nuestra bandera ¿Eso qué significa? “Lo que los niños hacen no es jurar lealtad a un paño, sino a todos los argentinos: esa promesa implica reverencia a la historia, tradiciones y sacrificios hacia quienes combatieron por la libertad de Argentina", explica  Miguel Carillo Bascary, historiador argentino y Presidente del Instituto Belgraniano de Rosario.

Queremos agradecer a las familias que colaboraron con la decoración para el festejo, a los docentes participantes, a todos los asistentes y,  principalmente, felicitar a los grandes protagonistas de la jornada: los alumnos y alumnas de 4ºA y B. Este acto, con el que se pretende que los niños asuman un compromiso, implica la idea de inclusión dentro de la sociedad y, en realidad, esa promesa encierra un conglomerado de valores de la argentinidad, con sus propios compañeros, sus padres y el resto de las personas.
¡Felicitaciones, chic@s!




El trabajo previo: Profesores de música, Gabriel y Guillermo, ensayan con los chicos.


Ensayos del acto.


Patricia  (maestra de 4ºA), Alejandra (profesora de Inglés), Marcela (profesora de Educación Física) y Elizabeth (maestra de 4ºB) durante los ensayos.


Familias de 4º grado trabajando en la decoración.

Las familias colaboran activamente con el acto.

Retrato de Manuel Belgrano, realizado por mamás de 4º grado.


L@s protagonistas.


La decoración estuvo a cargo de las familias de 4º grado.


                 
Llega el momento: El Director, Gustavo Mirone,  se prepara para leer la Fórmula de Promesa de Lealtad a la Bandera.


Entrega de medallas.


Número de cierre con la canción Las cosas por su nombre de José Ángel Trelles.


Los chicos finalizan el acto a puro celeste y blanco.
                           

Momento de distensión: Las familias comparten refrigerio con l@s agasajad@s y maestros en el comedor de la escuela.

                           
Cuadernillos eleaborados por alumn@s de 4º grado.



¡Sí, prometo!


Belgrano y los tiempos de la Independencia. Cuadernillos del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires con los que l@s alumnos de 4º grado trabajaron. Podés encontrarlos en la Biblioteca.



                                                      

lunes, 8 de mayo de 2017



Para conocer  programación de actividades, plano de la Feria, invitados internacionales, firmas de autores y mucho más hacé click AQUÍ

lunes, 24 de abril de 2017


Agradecemos a la familias de Julieta de 2ºA,  Luciana de 7ºA, Amanda de 4ºA y Carla de 7ºA por la confección de estos bellos portalibros para nuestra Biblioteca.



sábado, 8 de abril de 2017

Los derechos del lector

En 1992 salió a la venta en Francia “Como una novela” (Comme un roman)  de  Daniel Pennac, una obra que no tardó en convertirse en un fenómeno editorial. Escrito con un estilo desenfadado, ingenioso y divertido, responde al objetivo del autor, profesor de literatura en un instituto, de mostrar la lectura como una aventura  personal, gratificante y libremente elegida. “No es un libro de reflexión sobre la lectura, sino una  tentativa de reconciliación con el libro”.
Dirigido inicialmente a los lectores reacios y a los educadores implicados en despertar en los jóvenes el amor a la lectura, se convierte en una entretenida obra que agrada  a cualquiera. 
La parte que más ha trascendido de este título es la referente a los 10 derechos imprescriptibles del lector que, en 2009, en el marco de una campaña de animación a la lectura en Francia,  quedaron plasmados en un  cartel ilustrado deliciosamente por Quentin Blake  

1.- El derecho a no leer.
El derecho a no leer nos permite descansar de las lecturas durante épocas en las que no sentimos la necesidad, no tenemos ganas, tiempo, o ánimo, o porque tenemos otras ocupaciones. Y no por ello dejaremos de ser  lectores. La lectura no es una obligación, es una elección.
2.- El derecho a saltarse páginas.
El derecho a saltarse páginas nos da la libertad de leer rápidamente textos extensos que no son  para nosotros atrayentes en su totalidad (a veces, por edad, formación, gustos… ni siquiera comprensibles)  sin por ello renunciar a la parte de la obra que nos resulta interesante.
3.-El derecho a no terminar un libro.
El derecho a no terminar un libro nos exime de la obligación de mortificarnos ante una lectura que no hemos sabido escoger bien, que no ha llegado en el momento adecuado, que se nos atraganta o que definitivamente no es para nosotros. Podemos volver a ella pasado un tiempo. O no… Pero nunca sentirnos culpables por no haber llegado  hasta la última página de una obra que no nos resulte placentera. (Todos hemos padecido en el instituto el tormento de una lectura obligatoria que ni nos gustaba, ni comprendíamos, ni tal vez era oportuna para nosotros en ese momento).
“Si un libro los aburre, déjenlo, no lo lean porque es famoso, no lean un libro porque es moderno, no lean un libro porque es antiguo. Si un libro es tedioso para ustedes, déjenlo… ese libro no ha sido escrito para ustedes… Si Shakespeare les interesa, está bien. Si les resulta tedioso, déjenlo. Shakespeare no ha escrito aún para ustedes. Llegará un día que Shakespeare será digno de ustedes y ustedes serán dignos de Shakespeare, pero mientras tanto no hay que apresurar las cosas“. (Jorge Luis Borges)
4.- El derecho  a releer.
El derecho a releer es defendido enérgicamente por los niños cuando piden una y otra vez el mismo cuento, para volver a disfrutar de la misma historia, los mismos personajes, lasmismas emociones… Para los adultos,  la relectura de una obra que ya conocemos nos permite no sólo reencontrarnos con aquello que nos agradó, nos intrigó, nos conmovió (sobre todo en el caso de la poesía). También nos ofrece la posibilidad de hallar nuevos matices, distintas interpretaciones.
5.- El derecho a leer cualquier cosa.
El derecho a leer cualquier cosa nos libera de la carga de aceptar un prejuicio sobre un libro antes de elegirlo, de obligarnos a leer lo que otros han dictaminado como “bueno” o “adecuado” antes de  haber descubierto nuestros propios gustos como lectores.  La obras tachadas de comerciales, estereotipadas o simplonas puede que no lleguen a formar parte de la historia de la literatura, pero muy seguramente introducirán en muchos lectores la idea del libro como sinónimo de un buen momento. Y antes o después  esos lectores irán refinando sus gustos, pues la lectura continuada a lo largo del tiempo acabará por  despertar su espíritu crítico.  
 6.- El derecho a leer lo que me gusta.
El derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión sexual) habla de la satisfacción inmediata y exclusiva de las sensaciones. Es muy frecuente en las lecturas adolescentes, donde  las historias escritas suscitan  emociones y sentimientos tan novelescos como los narrados. Niños magos, jóvenes vampiros, adolescentes con candados, sagas y sagas de elfos, tronos, reyes y guardianes… Y todo ello leído de una forma tan febril que pocas veces,como lectores, volveremos a implicarnos tan intensamente en ningún texto. Impagable.   
7.- El derecho a leer en cualquier parte.
El derecho a leer en cualquier parte ofrece tanto al lector asiduo, como al esporádico  una compañía y/o un refugio en cualquier circunstancia: esperas en consultas médicas, aeropuertos, trayectos de autobús o largos viajes. Es muy artístico mostrar espacios dedicados cuidadosamente a la lectura: un sillón ante una chimenea, una camilla delante de una ventana, una biblioteca perfectamente surtida y acondicionada… Pero ¿quién no ha leído en la piscina, en la peluquería, en una terraza de un bar, en la cama, e incluso en el cuarto de baño?
 8.- El derecho a “picotear”.
El derecho a picotear está relacionado con la falta de tiempo (a veces de ganas) para leer en forma completa un libro, pero nos permite abrirlo por cualquier página, hojearlo, leer un poco y después dejarlo para otro momento habiendo disfrutado de ese pequeño aperitivo.
No es infrecuente estar leyendo varios libros a la vez, abrir uno de ellos, reconocer que no es el apetecido en ese momento y optar por otro. O leer un fragmento de una obra nueva para decidir si la elegiremos o no. O volver a un libro ya leído en busca de una cita concreta. O releer al azar una parte de un libro que es especialmente querido por nosotros, sin salir nunca decepcionados.
Cada uno debe poder aproximarse al libro cuando y como quiera.
 9.- El derecho a leer en voz alta.
El derecho a leer en voz alta nos anima a  declamar para que otros nos oigan, a escuchar a un buen rapsoda, a dar vida al texto… Todo ello permite que otros compartan con nosotros nuestro gusto por la lectura y crea a la vez  mundos imaginarios colectivos. Los sonidos de las palabras son la música que acompaña a la historia que estamos leyendo.
Desde hace unos años, el  9 de marzo se celebra el Día Mundial de la Lectura en voz alta, para celebrar el poder de la palabra compartida.  
  10.- El derecho a guardar silencio.
Por último,  el derecho a callarnos, a guardar silencio sobre lo leído, a no pronunciarnos  nos coloca de nuevo ante la lectura como un acto íntimo, como una elección que no estamos obligados a justificar. Nuestros motivos para elegir un texto, nuestras opiniones sobre el mismo nos pertenecen y no hay por qué, si no queremos, rendir cuentas sobre nuestros gustos o valoraciones. 
FuentetULEctura

viernes, 31 de marzo de 2017

Comienza “Buenos Aires te cuenta un cuento” con Norma Aleandro y Ana María Picchio

En Buenos Aires te cuenta un cuento personajes entrañables de la cultura porteña brindarán una lectura abierta con textos seleccionados de la literatura orientada al público en general.
Norma Aleandro, Claudia Lapacó, Ana María Picchio, Luisa Kuliok y Marilina Ross, bajo la dirección de Helena Tritek, realizarán un recorrido por cuentos argentinos y del mundo a través de diferentes autores entre los que se destacan Horacio Quiroga y Oscar Wilde.
Las voces y las interpretaciones de estas artistas tan cercanas al afecto del público serán la llave que nos permitirá introducirnos en los mejores relatos literarios. Una hora para compartir, para recordar, para descubrir e imaginar.
En el primer encuentro, que se llevará a cabo este domingo a las 18, participarán Norma Aleandro y Ana María Picchio, en la Biblioteca Ricardo Güiraldes (Talcahuano 1261).
Toda la programación:
Norma Aleandro y Ana María Picchio
26 de marzo | 18 hs. | Biblioteca Ricardo Güiraldes (Talcahuano 1261)
Norma Aleandro y Marilina Ross
23 de abril | 18 hs. | Casa de la Lectura (Lavalleja 924)
Norma Aleandro y Ana María Picchio
30 de abril | 18 hs. | Biblioteca Reina Batata (11 de septiembre 1801)
Norma Aleandro y Claudia Lapacó
21 de mayo | 18 hs. | Biblioteca Carlos Guido y Spano (Güemes 460)
Norma Aleandro y Ana María Picchio
28 de mayo | 18 hs. | Biblioteca Enrique Banchs ( Av. Caseros 3102)
Norma Aleandro y Luisa Kuliok
18 de junio | 18 hs. | Biblioteca Antonio Devoto (Bahía Blanca 4025)
Norma Aleandro y Ana María Picchio
25 de junio | 18 hs. | Biblioteca Martin Del Barco Centenera (Venezuela 1538)
Norma Aleandro y Marilina Ross
23 de julio | 18 hs. | Biblioteca Villa 31
Norma Aleandro y Claudia Lapacó
30 de julio | 18 hs. | Biblioteca Ricardo Güiraldes (Talcahuano 1261)