miércoles, 21 de junio de 2017

LOS CUARTOS GRADOS PROMETEN


Hoy fue un día muy especial: los chicos y chicas de 4ºA y B prometieron a nuestra bandera ¿Eso qué significa? “Lo que los niños hacen no es jurar lealtad a un paño, sino a todos los argentinos: esa promesa implica reverencia a la historia, tradiciones y sacrificios hacia quienes combatieron por la libertad de Argentina", explica  Miguel Carillo Bascary, historiador argentino y Presidente del Instituto Belgraniano de Rosario.

Queremos agradecer a las familias que colaboraron con la decoración para el festejo, a los docentes participantes, a todos los asistentes y,  principalmente, felicitar a los grandes protagonistas de la jornada: los alumnos y alumnas de 4ºA y B. Este acto, con el que se pretende que los niños asuman un compromiso, implica la idea de inclusión dentro de la sociedad y, en realidad, esa promesa encierra un conglomerado de valores de la argentinidad, con sus propios compañeros, sus padres y el resto de las personas.
¡Felicitaciones, chic@s!




El trabajo previo: Profesores de música, Gabriel y Guillermo, ensayan con los chicos.


Ensayos del acto.


Patricia  (maestra de 4ºA), Alejandra (profesora de Inglés), Marcela (profesora de Educación Física) y Elizabeth (maestra de 4ºB) durante los ensayos.


Familias de 4º grado trabajando en la decoración.

Las familias colaboran activamente con el acto.

Retrato de Manuel Belgrano, realizado por mamás de 4º grado.


L@s protagonistas.


La decoración estuvo a cargo de las familias de 4º grado.


                 
Llega el momento: El Director, Gustavo Mirone,  se prepara para leer la Fórmula de Promesa de Lealtad a la Bandera.


Entrega de medallas.


Número de cierre con la canción Las cosas por su nombre de José Ángel Trelles.


Los chicos finalizan el acto a puro celeste y blanco.
                           

Momento de distensión: Las familias comparten refrigerio con l@s agasajad@s y maestros en el comedor de la escuela.

                           
Cuadernillos eleaborados por alumn@s de 4º grado.



¡Sí, prometo!


Belgrano y los tiempos de la Independencia. Cuadernillos del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires con los que l@s alumnos de 4º grado trabajaron. Podés encontrarlos en la Biblioteca.



                                                      

lunes, 8 de mayo de 2017



Para conocer  programación de actividades, plano de la Feria, invitados internacionales, firmas de autores y mucho más hacé click AQUÍ

lunes, 24 de abril de 2017


Agradecemos a la familias de Julieta de 2ºA,  Luciana de 7ºA, Amanda de 4ºA y Carla de 7ºA por la confección de estos bellos portalibros para nuestra Biblioteca.



sábado, 8 de abril de 2017

Los derechos del lector

En 1992 salió a la venta en Francia “Como una novela” (Comme un roman)  de  Daniel Pennac, una obra que no tardó en convertirse en un fenómeno editorial. Escrito con un estilo desenfadado, ingenioso y divertido, responde al objetivo del autor, profesor de literatura en un instituto, de mostrar la lectura como una aventura  personal, gratificante y libremente elegida. “No es un libro de reflexión sobre la lectura, sino una  tentativa de reconciliación con el libro”.
Dirigido inicialmente a los lectores reacios y a los educadores implicados en despertar en los jóvenes el amor a la lectura, se convierte en una entretenida obra que agrada  a cualquiera. 
La parte que más ha trascendido de este título es la referente a los 10 derechos imprescriptibles del lector que, en 2009, en el marco de una campaña de animación a la lectura en Francia,  quedaron plasmados en un  cartel ilustrado deliciosamente por Quentin Blake  

1.- El derecho a no leer.
El derecho a no leer nos permite descansar de las lecturas durante épocas en las que no sentimos la necesidad, no tenemos ganas, tiempo, o ánimo, o porque tenemos otras ocupaciones. Y no por ello dejaremos de ser  lectores. La lectura no es una obligación, es una elección.
2.- El derecho a saltarse páginas.
El derecho a saltarse páginas nos da la libertad de leer rápidamente textos extensos que no son  para nosotros atrayentes en su totalidad (a veces, por edad, formación, gustos… ni siquiera comprensibles)  sin por ello renunciar a la parte de la obra que nos resulta interesante.
3.-El derecho a no terminar un libro.
El derecho a no terminar un libro nos exime de la obligación de mortificarnos ante una lectura que no hemos sabido escoger bien, que no ha llegado en el momento adecuado, que se nos atraganta o que definitivamente no es para nosotros. Podemos volver a ella pasado un tiempo. O no… Pero nunca sentirnos culpables por no haber llegado  hasta la última página de una obra que no nos resulte placentera. (Todos hemos padecido en el instituto el tormento de una lectura obligatoria que ni nos gustaba, ni comprendíamos, ni tal vez era oportuna para nosotros en ese momento).
“Si un libro los aburre, déjenlo, no lo lean porque es famoso, no lean un libro porque es moderno, no lean un libro porque es antiguo. Si un libro es tedioso para ustedes, déjenlo… ese libro no ha sido escrito para ustedes… Si Shakespeare les interesa, está bien. Si les resulta tedioso, déjenlo. Shakespeare no ha escrito aún para ustedes. Llegará un día que Shakespeare será digno de ustedes y ustedes serán dignos de Shakespeare, pero mientras tanto no hay que apresurar las cosas“. (Jorge Luis Borges)
4.- El derecho  a releer.
El derecho a releer es defendido enérgicamente por los niños cuando piden una y otra vez el mismo cuento, para volver a disfrutar de la misma historia, los mismos personajes, lasmismas emociones… Para los adultos,  la relectura de una obra que ya conocemos nos permite no sólo reencontrarnos con aquello que nos agradó, nos intrigó, nos conmovió (sobre todo en el caso de la poesía). También nos ofrece la posibilidad de hallar nuevos matices, distintas interpretaciones.
5.- El derecho a leer cualquier cosa.
El derecho a leer cualquier cosa nos libera de la carga de aceptar un prejuicio sobre un libro antes de elegirlo, de obligarnos a leer lo que otros han dictaminado como “bueno” o “adecuado” antes de  haber descubierto nuestros propios gustos como lectores.  La obras tachadas de comerciales, estereotipadas o simplonas puede que no lleguen a formar parte de la historia de la literatura, pero muy seguramente introducirán en muchos lectores la idea del libro como sinónimo de un buen momento. Y antes o después  esos lectores irán refinando sus gustos, pues la lectura continuada a lo largo del tiempo acabará por  despertar su espíritu crítico.  
 6.- El derecho a leer lo que me gusta.
El derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión sexual) habla de la satisfacción inmediata y exclusiva de las sensaciones. Es muy frecuente en las lecturas adolescentes, donde  las historias escritas suscitan  emociones y sentimientos tan novelescos como los narrados. Niños magos, jóvenes vampiros, adolescentes con candados, sagas y sagas de elfos, tronos, reyes y guardianes… Y todo ello leído de una forma tan febril que pocas veces,como lectores, volveremos a implicarnos tan intensamente en ningún texto. Impagable.   
7.- El derecho a leer en cualquier parte.
El derecho a leer en cualquier parte ofrece tanto al lector asiduo, como al esporádico  una compañía y/o un refugio en cualquier circunstancia: esperas en consultas médicas, aeropuertos, trayectos de autobús o largos viajes. Es muy artístico mostrar espacios dedicados cuidadosamente a la lectura: un sillón ante una chimenea, una camilla delante de una ventana, una biblioteca perfectamente surtida y acondicionada… Pero ¿quién no ha leído en la piscina, en la peluquería, en una terraza de un bar, en la cama, e incluso en el cuarto de baño?
 8.- El derecho a “picotear”.
El derecho a picotear está relacionado con la falta de tiempo (a veces de ganas) para leer en forma completa un libro, pero nos permite abrirlo por cualquier página, hojearlo, leer un poco y después dejarlo para otro momento habiendo disfrutado de ese pequeño aperitivo.
No es infrecuente estar leyendo varios libros a la vez, abrir uno de ellos, reconocer que no es el apetecido en ese momento y optar por otro. O leer un fragmento de una obra nueva para decidir si la elegiremos o no. O volver a un libro ya leído en busca de una cita concreta. O releer al azar una parte de un libro que es especialmente querido por nosotros, sin salir nunca decepcionados.
Cada uno debe poder aproximarse al libro cuando y como quiera.
 9.- El derecho a leer en voz alta.
El derecho a leer en voz alta nos anima a  declamar para que otros nos oigan, a escuchar a un buen rapsoda, a dar vida al texto… Todo ello permite que otros compartan con nosotros nuestro gusto por la lectura y crea a la vez  mundos imaginarios colectivos. Los sonidos de las palabras son la música que acompaña a la historia que estamos leyendo.
Desde hace unos años, el  9 de marzo se celebra el Día Mundial de la Lectura en voz alta, para celebrar el poder de la palabra compartida.  
  10.- El derecho a guardar silencio.
Por último,  el derecho a callarnos, a guardar silencio sobre lo leído, a no pronunciarnos  nos coloca de nuevo ante la lectura como un acto íntimo, como una elección que no estamos obligados a justificar. Nuestros motivos para elegir un texto, nuestras opiniones sobre el mismo nos pertenecen y no hay por qué, si no queremos, rendir cuentas sobre nuestros gustos o valoraciones. 
FuentetULEctura

viernes, 31 de marzo de 2017

Comienza “Buenos Aires te cuenta un cuento” con Norma Aleandro y Ana María Picchio

En Buenos Aires te cuenta un cuento personajes entrañables de la cultura porteña brindarán una lectura abierta con textos seleccionados de la literatura orientada al público en general.
Norma Aleandro, Claudia Lapacó, Ana María Picchio, Luisa Kuliok y Marilina Ross, bajo la dirección de Helena Tritek, realizarán un recorrido por cuentos argentinos y del mundo a través de diferentes autores entre los que se destacan Horacio Quiroga y Oscar Wilde.
Las voces y las interpretaciones de estas artistas tan cercanas al afecto del público serán la llave que nos permitirá introducirnos en los mejores relatos literarios. Una hora para compartir, para recordar, para descubrir e imaginar.
En el primer encuentro, que se llevará a cabo este domingo a las 18, participarán Norma Aleandro y Ana María Picchio, en la Biblioteca Ricardo Güiraldes (Talcahuano 1261).
Toda la programación:
Norma Aleandro y Ana María Picchio
26 de marzo | 18 hs. | Biblioteca Ricardo Güiraldes (Talcahuano 1261)
Norma Aleandro y Marilina Ross
23 de abril | 18 hs. | Casa de la Lectura (Lavalleja 924)
Norma Aleandro y Ana María Picchio
30 de abril | 18 hs. | Biblioteca Reina Batata (11 de septiembre 1801)
Norma Aleandro y Claudia Lapacó
21 de mayo | 18 hs. | Biblioteca Carlos Guido y Spano (Güemes 460)
Norma Aleandro y Ana María Picchio
28 de mayo | 18 hs. | Biblioteca Enrique Banchs ( Av. Caseros 3102)
Norma Aleandro y Luisa Kuliok
18 de junio | 18 hs. | Biblioteca Antonio Devoto (Bahía Blanca 4025)
Norma Aleandro y Ana María Picchio
25 de junio | 18 hs. | Biblioteca Martin Del Barco Centenera (Venezuela 1538)
Norma Aleandro y Marilina Ross
23 de julio | 18 hs. | Biblioteca Villa 31
Norma Aleandro y Claudia Lapacó
30 de julio | 18 hs. | Biblioteca Ricardo Güiraldes (Talcahuano 1261)

jueves, 23 de marzo de 2017

Los libros infantiles prohibidos por la dictadura militar en Argentina Fragmentos del fascículo "Un golpe a los libros" (1976-1983)


Cercanos a  un nuevo Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, queremos compartir con ustedes desde Imaginaria la siguiente entrada.

Lecturas aptas para todo público
Si bien las prohibiciones se instalaron en todos los frentes, hubo un espacio que el ojo del censor vigiló con firmeza: el de la literatura infantil. Los militares se sentían en la obligación moral de preservar a la niñez de aquellos libros que —a su entender— ponían en cuestión valores sagrados como la familia, la religión o la patria. Gran parte de ese control era ejercido a través de la escuela, tal como demuestran las instrucciones de la "Operación Claridad" (firmadas por el jefe del Estado Mayor del Ejército, Roberto Viola), ideadas para detectar y secuestrar bibliografía marxista e identificar a los docentes que aconsejaban libros subversivos. Las indicaciones incluían:
(1) Título del texto y la editorial.
(2) Materia y curso en el cual se lo utiliza.
(3) Establecimiento educativo en el que se lo detectó.
(4) Docente que lo impuso o aconsejó.
(5) De ser posible se agregará un ejemplar del texto. Caso contrario, fotocopias de algunas páginas, en las que se evidencie su caracter subversivo.
(6) Cantidad aproximada de alumnos que lo emplean.
(7) Todo otro aspecto que se considere de interés.

Testimonios

La Torre de Cubos: Copias a mimeógrafo

"Del análisis de la obra La Torre de Cubos se desprenden graves falencias tales como simbología confusa, cuestinamientos ideológicos-sociales, objetivos no adecuados al hecho estético, ilimitada fantasía, carencia de estímulos espirituales y trascendentes", sostiene la resolución N° 480 del Ministerio de Cultura y Educación de Córdoba que prohíbe la obra de Laura Devetach. Entre otros argumentos se aduce que el libro critica "la organización del trabajo, la propiedad privada y el principio de autoridad".
Los cuentos de la autora cordobesa hablaban de la vida cotidiana —los padres que trabajan, las familias a las que no les alcanza la plata— en una época en que la literatura infantil recién comenzaba a consolidarse. Desarrollo que la dictadura intentó encorsetar. Hasta había palabras desaconsejadas por el poder militar: calzado en lugar de alpargatas, por citar un ejemplo recordado en un ensayo por Devetach.
"La Torre de Cubos se prohibió primero en la provincia de Santa Fe, después siguió la provincia de Buenos Aires, Mendoza y la zona del Sur, hasta que se hizo decreto nacional. A partir de ahí la pasé bastante mal. Porque no se trataba de una cuestión de prestigio académico o de que el libro estuviera o no en las librerías. Uno tenía un Falcon verde en la puerta. Yo vivía en Córdoba y más de una vez tuve que dormir afuera. Finalmente nos vinimos con mi marido a Buenos Aires en busca de trabajo y anonimato. Durante todo ese período quise publicar y no pude."
"Maravillosamente el libro siguió circulando pero sin mi nombre: era incluido en antologías, los maestros hacían copias a mimeógrafo y se los daban para leer a los alumnos. Muchos lectores se me acercaron después y me dijeron que habían leído mis cuentos en papeles sueltos, sin saber de quién eran. Recuerdo varias Ferias del Libro en las que las maestras me acercaban esas hojas mimeografiadas para que se las firmara."
"Me consta que en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Córdoba muchos colegas y estudiantes hicieron denuncias con nombre y apellido nada más que para ocupar el lugar de los destituidos. Yo, además, trabajaba en un profesorado al que un colega entró como observador de mis clases. Hizo ciertas objeciones y, para concluir, sacó de la biblioteca libros de Cortázar, de Piaget, de gramática estructural y de matemática moderna."
"Tengo grabadas imágenes bastante alucinantes de los atardeceres en la ciudad de Córdoba: gente que deambulaba por las calles con paquetitos, con valijas donde llevaban los libros, cuando se iban a dormir de un lado al otro. Parecían caracoles con sus caparazones a cuestas. Así era todo, silencioso y sórdido."
Laura Devetach, escritora

Un elefante ocupa mucho espacio: Prohibidas las huelgas

En 1976, Un elefante ocupa mucho espacio, el libro de Elsa Bornemann, (fue elegido para integrar la Lista de Honor) del Premio Internacional "Hans Christian Andersen", otorgado por International Board on Books for Young People, con sede en Suiza. Un año después era prohibido en la Argentina por relatar una huelga de animales. El decreto, fechado el 13 de octubre de 1977, incluía también a El nacimiento, los niños y el amor, de Agnés Rosenstiehl, editado —junto al de Bornemann— por Librerías Fausto.
(Señalaba el decreto militar:) "En ambos casos se trata de cuentos destinados al público infantil, con una finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatoria a la tarea de captación ideológica del accionar subversivo (...) De su análisis surge una posición que agravia a la moral, a la Iglesia, a la familia, al ser humano y a la sociedad que éste compone."



"A lo largo de seis meses no pude escribir. Superado ese lapso, compuse la nouvelle titulada Bilembambudín o El último mago —publicada enseguida por Editorial Fausto— y a partir de ahí continué con la escritura, contra viento y marea. Pero la prohibición afectó particularmente mi relación con la existencia. En especial, debido a la gran cantidad de personas que decían apreciarme, quererme y que se borraron por completo a causa del decreto militar. Por extensión arbitraria del mismo tuve vedado el acceso a todo establecimiento de educación pública (de cualquier lugar de la Argentina y de cualquier nivel) hasta que terminó la dictadura."
Elsa Bornemann, escritora.

La ultrabomba: Literatura sin prejuicios

Poco antes del Golpe, el recién estrenado sello Rompan Filas, de Augusto Bianco, había publicado dos libros infantiles que buscaban acercarse a los chicos con adultez y sin prejuicios. En El pueblo que no quería ser gris, la gente se opone a la decisión del rey de pintar todas las casas de un mismo color y empieza a teñirlas de rojo, azul y blanco mientras que en La ultrabomba, un piloto se niega a cumplir la orden de arrojar una bomba. Ambos fueron prohibidos por el decreto N° 1888, del 3 de septiembre de 1976.
El siguiente libro de la colección fue imposible venderlo y para el cuarto les costó encontrar un lugar donde imprimirlo. Sólo aceptó una persona, a condición de que su nombre no figurara en el colofón.
"Un día venía caminando por la calle Matienzo y vi que estaban haciendo un allanamiento. Yo —de prepotente y de odio que tenía— miré fijo al militar. El tipo me mandó un soldado con un arma que me abrió el bolso y encontró tres libros. Me dijo: —Ahá, cuántos libros tenés vos, pibe. —Yo me había olvidado que los llevaba, de lo contrario no hubiera mirado fijo al militar. El soldadito se detuvo en una foto de Marx que aparecía en un catálogo y en una del Che Guevara. —Qué cosas jodidas tenés, pibe —me encaró justo cuando lo llamaron por el handy. —Esta vez zafaste, pero dejate de embromar con esas cosas jodidas —repitió. Ese era el clima que se vivía: tener un libro era peligroso."
Augusto Bianco, editor y traductor

SIC 

(...) 3. NIVELES PREESCOLAR Y PRIMARIO
a. El accionar subversivo se desarrolla a través de maestros ideológicamente captados que inciden sobre las mentes de los pequeños alumnos, fomentando el desarrollo de ideas o conductas rebeldes, aptas para la acción que se desarrollará en niveles superiores.
b. La comunicación se realiza en forma directa, a través de charlas informales y mediante la lectura y comentario de cuentos tendenciosos editados para tal fin. En este sentido se ha advertido en los últimos tiempos una notoria ofensiva marxista en el área de la literatura infantil.
Subversión en el ámbito educativo (conozcamos a nuestro enemigo). Ministerio de Cultura y Educación, Buenos Aires, 1977.

De la Flor: A disposición del Poder Ejecutivo

Cinco dedos es un libro infantil -escrito en Berlín Occidental- en el que una mano verde persigue a los dedos de una roja que, paa defenderse y vencer, se une y forma un puño colorado. Publicado en la Argentina por Ediciones de la Flor, el cuento fue prohibido el 8 de febrero de 1977 —según la fecha del Boletín Oficial— por tener "finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatoria a la tarea de captación ideológica, propia del accionar subversivo".
La orden de censura fue transmitida por radio y, poco después, un decreto disponía el arresto de los editores Daniel Divinsky y Kuki Miler, que estuvieron 127 días detenidos a disposición del Poder Ejecutivo. Estaban todavía en prisión cuando también fue prohibido Ganarse la muerte, de Griselda Gambaro, otro de los libros de su sello.

"Un ejemplar de Cinco dedos fue comprado por la esposa de un coronel de Neuquén, que cuando vio el libro que tenían sus hijos se horrorizó. Una de las cosas que le había molestado era que la mano derrotada fuera verde, el color del uniforme de fajina del Ejército Nacional. De ahí surgió la prohibición."
"En la Feria de Frankfurt de 1976 me encontré con Osvaldo Bayer, quien me contó que un agente de la Side –que le debía un favor- le avisó que dejara el país en 48 horas. Entre otras cosas argumentó que en la Argentina se quería subvertir a los chicos, y para ejemplificarlo le mostró un ejemplar de Cinco dedos. Bayer me dijo que tuviera cuidado y yo pensé para mis adentros que, a lo sumo, no dejarían circular el libro, pero que más de eso no iba a pasar."
"Con la restauración de la democracia presenté un recurso jerárquico ante la Justicia para que se revocara la prohibición. Lo contesta, por el Estado, el mismo abogado que había redactado el decreto de prohibición, diciendo que el libro había sido censurado en virtud del Estado de Sitio y que, como esa medida ya no regía, no hacía falta levantar la prohibición. Habían llegado al disparate, al argumentar que el Estado de Sitio autoriza también a prohibir libros, hecho que no está escrito en ningún lado."
"De los colegas editores nacionales no tuvimos ningún tipo de solidaridad. Entre los escritores había empezado a circular una carta que nadie se animó a firmar hasta que lo hizo Silvina Ocampo, insospechable de comunismo. Y entonces algunos otros firmaron. El apoyo fue del exterior, capitaneado por Rogelio García Lupo, que se instaló en la editorial y consiguió la respuesta de distintas asociaciones de editores del extranjero. Salimos del país gracias a una invitación de la Feria de Frankfurt, que si bien se hacía varios meses después, puso a nuestra disposición pasajes para que los usáramos cuando lo creyéramos conveniente. Salimos con esos pasajes y pasamos gran parte del exilio en Venezuela."
Daniel Divinsky, responsable de Ediciones de la Flor

Centro Editor de América Latina: Libros que ardieron durante días

"Más libros para más" era la consigna del Centro Editor de América Latina, Ceal, el sello fundado por Boris Spivacow que repartió cantidad y calidad a través de colecciones memorables como Capítulo, Historia del movimiento obrero, Biblioteca Política Argentina, La historia popular, Cuentos del Chiribitil, Siglomundo, Nueva Enciclopedia del Mundo Joven y Transformaciones, entre centenares de entregas en fascículos o volúmenes económicos.
"El 30 de agosto de 1980 la policía bonaerense quemó en un baldío de Sarandí un millón y medio de ejemplares del sello, retirados de los depósitos por orden del juez federal de La Plata Héctor Gustavo de la Serna. Fueron llevados a la fuerza dos testigos para que presenciaran y fotografiaran la pira. El objetivo era demostrar que nadie se robaba libros. Para qué andar con rodeos: lisa y llanamente se prendía fuego.
"Boris Spivacow salvó por milagro su vida. Pero el Ceal nunca pudo reponerse de los golpes del Golpe."
"Al principio tuvimos mucho miedo; yo, cada vez que me iba para el Ceal, le decía a mi vecina de arriba que si a determinada hora no volvía se llevara a mis tres hijos a la casa de mi mamá. Pero, a la vez, nos acostumbramos a trabajar en ese contexto de terror. El escritorio donde yo me sentaba —por ejemplo— tenía un agujero, que fue dejado por el impacto de una de las bombas que tiraron a la editorial, y yo apoyaba los papeles al lado. De repente llamaban de un depósito, nos avisaban que había habido un allanamiento y que venían para la redacción. Nosotros nos preparábamos, tirábamos carpetas, escondíamos agendas en el jardín, incinerábamos papeles. Les decíamos a los vecinos que íbamos a hacer un asado y quemábamos papeles en la bañera, que quedaba negra del humo."
"También las bañeras de nuestras casas estaban negras. Yo rompí y quemé muchos libros, y fue una de las cosas de las que nunca me pude recuperar. Lo hacía y lloraba porque no quería que mis hijos me vieran, porque no quería que lo contaran en la escuela, porque no quería que supieran que su madre era capaz de romper libros... Porque sentía mucha vergüenza."
"Los libros del depósito de Sarandí ardieron durante tres días, algunos habían estado apilados y se habían humedecido, así que no prendían bien. La colección que yo dirigía, Nueva Enciclopedia del Mundo Joven (1), fue quemada íntegra. Me acuerdo de que en uno de los fascículos, de historia del feudalismo, había un príncipe que no se terminaba de quemar. El pobrecito era un príncipe medio afeminado y lleno de flores que se resistía a la hoguera."
"Simultáneamente, pasaban cosas tragicómicas. Una vez, por ejemplo, llaman de un depósito y dicen: —Viene la policía —y cortan. Y nosotros empezamos toda la movida. Al rato, vuelve a sonar el teléfono y nos avisan que en realidad era un agente que había ido a comprar un libro de Alfonsina Storni. Nosotros nos habíamos imaginado cualquier cosa, pero el pobre tipo necesitaba unos poemas para que la hija llevara a la escuela.
"Más allá de lo que ocurría, nosotros siempre organizábamos fiestas. Festejábamos las fiestas patrias con chocolate, con torta, con carpetitas, tazas, cucharitas... todo. Era nuestro modo de mantener la dignidad, a pesar de los embates."

 Graciela Cabal, escritora

(1) Nota de Imaginaria (16/4/2001): Con posterioridad a la publicación de esta página, Graciela Cabal no escribió rectificando la información: "(..) Por una confusión de la persona que me entrevistó, Judith Gociol (con quien ya hablé), aparecí como directora de una publicación que formó parte de los libros quemados: Nueva Enciclopedia del Mundo Joven, del Centro Editor de América Latina. Pues no: yo era la secretaria de redacción de esa magnífica enciclopedia, y la directora era la profesora Amanda Toubes (con quien también aclaré ese tema)."

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jueves, 16 de marzo de 2017