lunes, 5 de diciembre de 2016

El cine de Hayao Miyazaki llegó a la escuela


Hayao Miyazaki (宮崎駿) (Bunkyō, Tokio, Japón; 5 de enero de 1941) es un director de cine de animación, productor, animador, ilustrador de renombre internacional y con una carrera de cinco décadas. Junto con Isao Takahata, fundó Studio Ghibli, un estudio de películas y animación. Ha sido comparado con Walt Disney, Steven Spielberg y Orson Welles. Fue además acreedor del Oscar en el año 2002 por su película "El viaje de Chihiro" como Mejor Película de Animación.

 Miyazaki es un auténtico artesano en sus películas de animación donde no permite que lo digital suponga más de un 10% de la cinta. Si hay algo reconocible en todas sus películas es la capacidad de retomar el trazo de la serenidad, sus colores, ritmo, música: todo invita de pronto a la calma, al disfrute y al asombro,  a la ternura, al encanto de la vida simple.


Miyazaki y sus mágicos personajes desembarcaron en la Biblioteca. El Primer Ciclo, disfrutó a lo largo de varias sesiones,  de dos de sus obras: "Mi vecino Totoro" y "Ponyo en el acantilado".

"Mi vecino Totoro" cuenta la historia de dos niñas, Satsuki y Mei, que se han trasladado al campo a vivir con su padre, mientras su madre se recupera de una grave enfermedad en el hospital de la comarca. En el bosque cercano, Satsuki y Mei descubren la existencia de seres extraordinarios, los espíritus del bosque, que sólo pueden ser vistos por personas de corazón puro. Cuando Mei, intentando llegar al hospital para ver a su madre, se extravía, Satsuki recurre a Totoro, el rey del bosque, para que le ayude a encontrar a su hermana pequeña. 


 Por su parte, en "Ponyo en el acantilado", Sosuke, un niño de cinco años, vive en lo más alto de un acantilado que da al mar. Una mañana, mientras juega en una playa rocosa que hay bajo su casa, se encuentra con una pececita de colores llamada Ponyo, con la cabeza atascada en un tarro de mermelada. Sosuke la rescata y la guarda en un cubo verde de plástico. Ponyo y Sosuke sienten una fascinación mutua. Él le dice: "No te preocupes, te protegeré y cuidaré de ti". Sin embargo, el padre de Ponyo, Fujimoto, que en otro tiempo fue humano y ahora es un hechicero que vive en lo más profundo del océano, la obliga a regresar con él a las profundidades del mar. "¡Quiero ser humana!", exclama Ponyo y, decidida a convertirse en una niña y regresar con Sosuke, escapa. Se desata el caos. Las aguas se agitan. Las hermanas de Ponyo se transforman en enormes maremotos con forma de pez que llegan hasta la casa de Sosuke, en lo alto del acantilado. La locura del mundo marino envuelve el pueblecito de Sosuke, que se sumerge bajo las olas... Una niña y un niño. Amistad y responsabilidad. El mar y la vida misma. Hayao Miyazaki ofrece en Ponyo una historia apasionante sobre una madre, su hijo y una pececita muy curiosa.


Los vínculos familiares, el respeto por los mayores, la cuestión de género y el acercamiento a una cultura tan distinta a la propia como es la cultura japonesa,  fueron disparadores para el debate y la reflexión con los chicos. También se realizaron actividades escritas que buscaron aproximar a los alumnos a la comprensión del lenguaje cinematográfico.

 Aunque los destinatarios de las películas en esta ocasión fueron los alumnos del Primer Ciclo, el cine de Miyazaki es para grandes y chicos. Recomendadísimo para disfrutar en familia.





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